Archive for the 'JUGADORES' Category



01
Ene
11

lo dejaron manco.

Baleado frente a la ESMA. Victorio Casa jugaba en San Lorenzo y en una noche accidentada perdió parte del brazo derecho. Era un wing rápido y habilidoso que integró el equipo llamado Carasucias en la década del sesenta.
asdasdas

 

El muchacho de ardientes 21 años había tenido una noche de fiesta y arriba de su Torino continuaba con los cariños a la chica que lo acompañaba. En la oscuridad de la avenida Libertador paró su auto y siguió con los mimos. La acalorada función de amor estaba en su apogeo, por eso la pareja no escuchó una voz que venía desde unos metros más allá.

Los sacó de su tierno momento placentero una ráfaga de ametralladora que le descolgó al joven el brazo derecho, arriba del codo.

Lo que no escucharon era la voz de advertencia de un soldado que hacía guardia nada menos que frente a la Escuela de Suboficiales de Mecánica de la Armada (ESMA), que años después sería la sede del horror de cientos de torturados y desaparecidos y que actualmente es el Museo de la Memoria.

Ese 11 de abril de 1965 quedó como una nefasta noche, la más fea de su vida, para Victorio Francisco Casa, un marplatense jodón y mujeriego, como la mayoría de los integrantes de aquel equipo de San Lorenzo que quedó en la historia como los Carasucias.

Pocas veces en su vida quiso hablar del episodio: “A las ocho y media de la noche salimos con mi peluquero y dos minitas. Fuimos en mi auto, para el lado de la cancha de River. Comimos un choricito… pasó una hora. Volvimos por la Costanera. Estábamos escuchando Inolvidable, de Tito Rodríguez. Me metí por una calle muy oscura y paré el coche. Entonces sentí el ruido de la ametralladora. ¡Pa, pa, pa y pa! Cuando me vi, no tenía la mano. Seguí con el auto hasta Libertador. Un tachero me reconoció y me llevó al Pirovano. El doctor me dijo: “Pibe, no es nada”. “¿No es nada? Tengo la mano en la mano, hermano”. Me anestesiaron. Pensé que estaba muerto. Al otro día, el doctor me dijo: “El brazo lo tenés”. Me había puesto una venda y la escarbé. ¿Qué lo voy a tener?”.

Esa vez el loco wing izquierdo no pudo gambetear los balazos.

Había llegado del Deportivo Norte, de la B de Mar del Plata, en 1961 y debutó con 18 años en la Primera de San Lorenzo el 9 de setiembre del \’62 contra Ferro.

Junto con Doval, Veira, Areán, Telch, Rendo, Albrech y el mendocino Rolando Gramari armaron un equipo que se divertía y hacía felices a sus hinchas al verlos jugar con tanta libertad de movimiento y con jugadas que se acercaban más a un picado del barrio que al fútbol profesional.

Victorio Casa llegó a la Selección nacional y fue campeón de la Copa de las Naciones en Brasil , superando nada menos que a los locales que venían de ser bicampeones del mundo.

Pero esa ráfaga le truncó la carrera, o mejor dicho le aceleró el retiro.

Su voluntad lo llevó a reaparecer en San Lorenzo, 45 días después. Porque el 25 de mayo del \’65, en el partido ante Banfield, otra vez Casa entró a la cancha pero desde ese día pasó a ser el Manco Casa.

La herida sin cicatrizar, la multitud que lo ovacionaba en el viejo Gasómetro y al wing izquierdo no se le movió un pelo. “Había que ser duro para entrar”, contaba años después.

Jugó dos años más, pero su estabilidad no era la misma. Sus gambetas eran más predecibles, aunque volvió a destacarse algunas tardes, pero nunca fue igual. Terminó en el fútbol de EE.UU.

Es la historia del Manco Casa.

asdasdLa tapa de El Gráfico. 

Sin título

Ese equipo no pudo ser campeón con Casa, pero en 1968 esos jugadores, más maduros, festejaron el título del Metropolitano invictos

Los simpáticos carasucias

En la utilería. Roberto Tech, Narciso Doval (arriba), Héctor Veira (en el medio) y Casa, con José Nano Areán abajo. Las

bromas que le hacían al “Manco” Casa eran constantes y su brazo ortopédico aparecía en cualquier lugar del vestuario.

FUENTE: Ovacion online

http://www.diariouno.com.ar/ovacion/blog/2010/04/22/lo-dejaron-manco/

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04
Dic
10

reportaje al gringo scotta

“En San Lorenzo nunca me abrieron las puertas”
(Entrevista de la edición impresa 217 de la REVISTA EL CICLON))
Con decir “el Gringo” alcanza para que el Cuervo de ley lo reconozca. Si a eso le agregamos que tiene el récord de 60 goles convertidos en una temporada, que llegó a los 140 gritos vestido de azulgrana y conquistó tres títulos en Boedo, ya no hay dudas sobre qué personaje se esconde detrás de este mano a mano exclusivo.

por Aquiles Furlone
Por elección propia, su rostro se ve rara vez en la platea del Nuevo Gasómetro. Por decisión de los que tienen que decidir, el suyo parece ser otro caso de aquellos mitos del fútbol a los que el fútbol optó por darle la espalda. Pero el hincha genuino, ese que hoy sufre de verdad y que en su época supo disfrutar sus goles, jamás olvida. Para ellos, esta entrevista con Héctor Scotta, quien recorre sus momentos de gloria, recuerda con nostalgia al querido Gasómetro y no deja de pegar unos palitos a quienes cree que lo merecen. 

-En la última fecha que San Lorenzo jugó de local se lo vio en la cancha, algo que por lo general no sucede ¿Por qué?
-No se me da por ir, no me llama mucho la atención y por eso no me dan muchas ganas. Ese día fui porque le hacían el homenaje al Lobo (Fischer), que es un amigo, y quise estar a su lado, nada más.

-¿Tampoco mira fútbol en su casa?
Sí, y bastante. Consumo mucho fútbol por televisión. Preferentemente del europeo, que me gusta más. Fundamentalmente miro al Barcelona, para divertirme y disfrutar.
-Después de retirado, ¿trabajó en San Lorenzo alguna vez?
-No
-¿No quiso o nunca se lo ofrecieron?
No me lo ofrecieron jamás. Estuve mucho tiempo luchando para mí y para otros ex jugadores que tanto le dieron a San Lorenzo, pero nunca nos abrieron las puertas. Espero que alguna vez se acuerden. Yo voy a seguir sentado esperando…
-¿Le pasó sólo con la actual directiva o con todas?
– Con todas. Los dirigentes nunca se han acordado de los grandes jugadores, muchos de los cuales actualmente podrían estar trabajando en inferiores, como ocurre en otros clubes. Uno va a San Lorenzo y encuentra trabajando a gente identificada con otra camiseta. Yo creo que eso debería ser distinto.
-¿A usted le gustaría hacer un trabajo de ese estilo?
-Claro, me encantaría. Yo no tengo carnet, no lo saqué porque no me interesaba ser director técnico, pero tuve escuelita durante mucho tiempo y considero que algo sé. Me gustaría hacer un trabajo de base, no sólo entrenar si no también recorrer el país, buscar chicos en el Interior. Fijate que en Capital y Gran Buenos Aires ya no hay lugar para que un chico se dedique a jugar a la pelota. Se terminaron por completo los potreros, algo que en el Interior todavía se encuentra. Y eso se lo están perdiendo los clubes de acá, sino no se entiende que cada vez haya más casos de pibes que se van a Europa a los 14 o 15 años sin pasar por ninguna institución argentina.
-¿Cuánto valdría hoy un delantero como el mejor Scotta?
-(risas). La verdad, no habría precio. Por la cantidad de goles, fundamentalmente. La vida va cambiando, pero realmente yo estoy contento porque el fútbol me dio todo lo que tengo.
¿Cómo fue aquello de marcar 60 goles en una temporada, hito que usted logró en 1975?
La verdad, no se bien, porque si te fijás, aquel fue un equipo de mitad de tabla y nada más. Pero las ganas de un goleador están siempre latentes y aparte tenía como puntero izquierdo a un fenómeno como el Negro Ortíz, que ni me tenía que mirar parar saber dónde tirarme la pelota. Hay muchos grandes jugadores de hoy en día, como Riquelme, que me hubieran hecho hacer muchos goles más. De todos modos no me puedo quejar ya que tuve grandes pasadores como el propio Ortíz, Veglio, Telch, García Ameijenda o Chazarreta.
-¿Fue ese su mejor año?
Sí, porque en el ‘72 jugué solamente 18 partidos y me fracturé. Y pensar que muchos decían que yo no iba a poder volver a jugar…
-¿Cuál fue el mejor San Lorenzo que integró?
-Todos fueron bastante buenos. El del ‘72 fue notable y el del ‘74 no tenía tan buen fútbol pero sí muchísimas ganas y un gran temple.
-¿Cómo ve el presente y el futuro del club?
-Futbolísticamente, mal. No hay grandes figuras y el actual es un equipo mediocre al que le faltan muchos jugadores de jerarquía. Después, al club en general no lo veo muy bien. Ahora espero que el que llegue ponga toda la energía en darle lo mejor a San Lorenzo, en hacer algo por el socio, porque la verdad, uno va cada tanto y no ve muchos cambios.
¿Cómo se sentía jugar en el Viejo Gasómetro?
-Eso no se puede contar, hay que haberlo vivido. La cancha tenía mucha madera, mucho fierro, entonces en el vestuario se sentía todo. Además tenías a la gente casi al lado. Ibas entrando en clima mientras te cambiabas. Como el Gasómetro no hubo nada igual…
Como el Gringo, jamás habrá otro como él.
23
Nov
10

el hombre record

El hombre record de Futbol Argentino.

23/11/10.- Como hicimos mención en la sección:  Un Día como Hoy el  23 de noviembre de 1975 Héctor Horacio Scotta superaba el record que tenia Arsenio Erico, de 47 goles en un año…

Esa misma tarde en un gesto que lo pinta de cuerpo entero la inmensa calidad humana de Arsenio Erico, el jugador paraguayo lo recibe en su casa para felicitarlo por el logra conseguido.

 

BUENOS AIRES.- Héctor Horacio Scotta nació en la ciudad de San Justo, Provincia de Santa Fe el 27 de septiembre de 1950. Desde su infancia los potrero de San Justo fueron escenario obligado y fieles testigos de su pasión por la redonda.
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Ahí en los potreritos desparejos con dos lata como arco comenzó a perforar redes imaginarias y a tener ese idilio eterno con el gol.

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Su paso por San Lorenzo fue maravilloso, desde 1971 a 1976 con un posterior regreso en 1981, jugo un total de 226 y convirtió 140 goles.

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Gano tres campeonatos con la Azulgrana en el pecho, Metropolitano de 1972, Nacional de 1972 y Nacional de 1974.

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Debuto el 11 de abril de 1971 en el partido donde San Lorenzo venció a Atlanta por 3 a 0.

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Jugo su ultimo partido el 22 de noviembre de 1981 donde el Ciclón empato 1 a 1 con Instituto de Córdoba y como remate el gol lo convirtió el de tiro penal.

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En el año 1975 fue el HOMBRE RECORD. Hasta ese momento el máximo goleador del Futbol Argentino en una temporada era el paraguayo Arsenio Erico de Independiente con 47 goles en 1937.

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Con 32 goles convertidos en el Metropolitano y 28 goles en el Nacional, Scotta totaliza 60 en una temporada y bate el record del notable jugador paraguayo.

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El gringo supero el record el 23 de noviembre de 1975 cuando San Lorenzo golea a Boca Juniors por 5 a 3 en la Bombonera.

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En la foto se observa que al minuto de comenzado el partido, con este gol de tiro libre que sorprende a Biasutto y se mete junto ala palo, iguala el record de Arsenio Erico.
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Y a los 34 minutos del primer tiempo, con este cañonazo de zurda desde 25 metros Scota bate el record.

por Carlos Carullo


23
Nov
10

el gringo scotta!

a 35 años de batir el record de goles por año.

imbatible.

 

17
Nov
10

un verdadero grande.

Nota en la pagina de la esperanza: www.volveavenidalaplata.com.ar




Rinaldo Martino Inmortal

Por Adolfo Res

Se cumplen 10 años de la desaparición física de uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos, Rinaldo Fioramonte Martino, un jugador extraordinario al cual parecía difícil encontrarle algún defecto.
“Mamucho” las tenía todas, pateaba con la zurda pero prefería llevarla con la derecha, tenía disparo fuerte de media distancia, pero elegía llegar hasta el arco rival y colocarla en forma suave.
Una tarde ante Ferro eludió a los defensores Noceda y Garavagno y entró al arco con la pelota caminando.
Llegó a San Lorenzo casi de casualidad en 1940, los dirigentes de San Lorenzo  Felipe Gialino y Emilio Montero viajaron a Rosario con cuarenta mil pesos para contratar a “El Torito” Waldino Aguirre jugador de Central Córdoba, la lluvia hizo suspender el encuentro del equipo de Aguirre y entonces los directivos fueron a ver Newells contra Belgrano de Rosario y quedaron impresionados con Rinaldo Martino quien  finalmente por trece mil pesos llegó al Ciclón.
Debutó con los colores azulgranas en un cotejo por el Torneo de Verano Nocturno ante Liverpool de Montevideo, conformando una delantera integrada por Cavadini, Fabrini, Lángara, Martino y Nicolau.
Su debut oficial  fue el 30 de Marzo de 1941 en la derrota ante Newells en Rosario por 5 a 1, donde “Mamucho” convirtió el único gol Azulgrana.
Aquel año 1941, San Lorenzo finalizó segundo en un inexplicable campeonato que se escapó en las últimas fechas, el Ciclón punteó casi todo torneo pero más allá de esto Rinaldo Martino mostró toda su magia y virtuosidad, años más tarde recordaría la tarde del 17 de Agosto de ese año como inolvidable, San Lorenzo  perdía 3 a 0 con Platense en el Gasómetro, faltaban poco más de veinte minutos para terminar el partido, y la hinchada del Ciclón se había puesto fastidiosa con la falsa actuación del equipo, en 15 minutos Rinaldo Martino convirtió tres goles logrando igualar el partido, pero le sobró tiempo para que en gran jugada personal  cuando estaba por convertir el cuarto gol, le cometieran penal, toda la cancha lo ovacionó y pidió que lo ejecutara Martino, sin embargo no lo hizo porque el designado era Lángara. Finalmente Cozzi le atajó el penal.
Al año siguiente fue el goleador del Campeonato con 26 goles superando a Adolfo Pedernera que convirtió 24  y al “Maestro” René Pontoni que jugaba en Newells con 23 goles.
Año tras año “Mamucho” fue factor vital de aquel San Lorenzo de principios de los cuarenta, además fue titular indiscutido de la Selección Nacional, en aquellos años dorados del fútbol argentino, donde había no menos de tres  jugadores por puesto para vestir la albiceleste.
Aquel 25 de Febrero de 1945 en el Sudamericano de Chile ratificó su condición de verdadero crack,  se convirtió en extraterrestre cuando convirtió el tanto del triunfo ante Uruguay que pasó a la historia como el “Gol de América” nada más ni nada menos que  al legendario Roque Máspoli arquero oriental, antes había apilado en diagonal hacia afuera a Sarro, Obdulio Varela y Tejera y desde un ángulo imposible de convertir con un chanfle perfecto Martino lo hizo posible y batió al arquero uruguayo, al finalizar el partido los hinchas chilenos lo llevaron en andas. Argentina fue Campeón Sudamericano..
Al año siguiente integró la magia del fútbol, el San Lorenzo Campeón de 1946 con aquel memorable terceto de oro integrado por Armando Farro, René Pontoni y Rinaldo

 

Martino, aquel equipo dirigido por Diego García y Pedro Omar fue brillante y se metió en la mejor historia de nuestro fútbol.
La cátedra dada en España y Portugal en 1947, mostró a un Rinaldo Martino sensacional, los cruces cortina con René Pontoni fueron magistrales, se la pasaban de memoria, fueron pura exhibición para el orgullo de San Lorenzo de Almagro y el fútbol argentino, lo ovacionaron españoles y portugueses..
La huelga de futbolistas de 1948 desmembró aquel memorable equipo, que tenía destino de ganar varios títulos más, San Lorenzo fue quien más perdió, René  Pontoni, Ángel Perucca y Jorge Benegas a Colombia y Oscar Basso y Rinaldo  Martino a Italia.
En la Juventus  mostró toda su clase y se consagró campeón de la temporada 1949/50 convirtiendo 23 goles.Luego llegó a Nacional de Montevideo por 6 meses donde fue Campeón en 1950  retornando en  1952, para coronar nuevamente al equipo tricolor,  el 6 de Enero de 1952 se recibió de ídolo de Nacional, convirtiendo los tres goles ante Peñarol, tras ir perdiendo 2 a 0, en épocas de paternidad asombrosa del equipo “Carbonero”.
Con la camiseta de San Lorenzo entre 1941 y 1948 convirtió 142 goles, siendo el segundo goleador del Ciclón de Boedo en la era profesional.
Se cumplen 10 años de su desaparición física y el recuerdo es permanente de los que vieron su arte, pero Mamucho es inmortal ya lo reconocen los hinchas del Ciclón que nacieron hoy, es que decir Rinaldo Martino significa hablar de la grandeza de San Lorenzo de Almagro.

 

07
Oct
10

para olvidarnos del resultado

Y recordar a uno de los grandes que tuvimos: Paulo Silas

 

30
Sep
10

un justo homenaje

El “Tucumano” José Rafael Alberecht.

A quien ha sido uno de nuestros jugadores más representativos. A quién a demostrado en toda su vida un eterno amor y respeto por nuestro club.

Una gran persona al que tengo el orgullo de haber conocido.

Desde el domingo una parte de nuestra cancha llevará su nombre.