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del foro de mundo azulgrana.

« : Marzo 15, 2011, 14:50:36 »

Quiero contar mi historia… 

La primera vez que oí hablar de un club de fútbol llamado San Lorenzo, yo tenía 7 u 8 años. Mi primo Arturo (más grande que yo y también cuervo) me convenció, no me acuerdo cómo, de ser hincha del Ciclón. Empecé a escucharlo por la radio y poco a poco se me fué metiendo en el alma.

Por entonces yo vivía en Remedios de Escalada, en una casa con jardín al fondo, llena de plantas y verde. Tuvimos que mudarnos por cuestiones que no vienen al caso, precisamente al barrio de Boedo.

Viviamos en un edificio en la esquina de Boedo y Gallegos (un pasaje pequeño de solo 2 cuadras). La gente comentaba que casi todos los que vivían en una acera de la Av. Boedo eran de San Lorenzo y de la otra acera eran de Huracán. No sé si eso era cierto o no, pero me acuerdo mucho de eso. El estadio del viejo Gasómetro estaba a solo unas cuantas cuadras y podíamos escuchar los gritos de la hinchada cuando había partido.

Recorría con mis amigos las calles del barrio pateando una pelota de futbol. Nuestro mundo estaba en esas 2 cuadras de la calle Gallegos, donde jugábamos al “mete gol entra” contra las paredes de un frigorífico. O cuando armábamos nuestras carreras de coches de plástico que los preparabamos con plastilina en la base y una chucharita para que giraran un poco en las curvas. La calle Maza, Inclan, Salcedo, Boedo, Av. Juan de Garay… Por esta avenida una vez nos fuimos a ver una fábrica que tenía expuesta al público un tremendo castillo de piezas Rastri. En la calle Maza fui a un colegio primario del cual guardo muchos recuerdos. Las veces que fui a Buenos Aires para ver a mi familia, siempre pasaba por el barrio para volver a revivir esa época.

Pocos años después nos volvimos a mudar, esta vez a Villa Luro pero mi corazón seguiría siendo azulgrana para siempre. Desde el balcón de mi casa se podía ver el estadio de Velez Sarsfield, club al que en varias ocasiones me había hecho socio para disfrutar de la pileta en el verano. Después me borraba y al verano siguiente me hacía socio otra vez.

Yo seguía escuchando todos los partidos del ciclón por la radio, ya que no tenía guita para ir a la cancha y mi viejo no era fanático del fútbol. Es más, siempre me criticaba que yo estuviese pensando más en el fútbol que en estudiar.

Me acuerdo cuando fue el último partido jugado en el Gasómetro, yo lo escuchaba en mi habitación, en silencio… aunque no entendía muy bien por qué San Lorenzo perdía el estadio. Antes de que definitivamente se cerraran las puertas al público, pude ir al Gasómetro…je…. por primera vez en mi vida… había una cantidad de gente inmensa que comenzó a entrar y se llevaban trozos de césped del campo de juego. Yo me senté en el suelo y miraba a mi alrededor como la gente caminaba casi sin rumbo.

Me sentí triste.

Creo que al año siguiente hubo pruebas de jugadores en la ciudad deportiva. Me fuí a probar, no con el apoyo de mi madre que no creía que tuviese talento como futbolista, mas bien fue porque quería demostrarme a mí mismo que valía algo. Me acuerdo que me probé primero como arquero y no llevaba ni guantes ni rodillera ni nada. El técnico me preguntó: “..y usted no trae ni guantes ni nada, así va a jugar?” y le dije que Si, con mi cara comenzando a ponerse colorada porque todos me miraban a mí. Y él me dijo: “..ah.. ya está acostumbrado…no?”. Yo pensaba, si supieras que no tengo un peso para comprarme nada.

La cuestión es que de arquero no me fue muy bien, me clavaron unos cuantos goles. Después el entrenador me sentó en el banquillo. Al rato me puso de 3 y yo era un colador… me pasaban como aviones. Más tarde, ya en un intento desesperado de averiguar de qué cuernos jugaba yo, me dijo que si podía jugar de 11. Le dije que sí. Me acuerdo que iban a sacar del centro y yo tenía que cruzar la cancha y unos compañeros me señalaban con el dedo y me decían “Allá”, el lugar donde tenía que jugar. Yo les decía…”si, ya sé…” y no podía evitar avergonzarme por lo mal que lo estaba haciendo.

Pero en eso hubo un ataque de mi equipo y yo subí con ilusión… pensaba… “ésta es la mía”… tiraron un centro y la pelota superaba al arquero y yo estaba seguro que la iba a meter adentro, pero cuando salto para cabecear… en el último segundo llega el arquero que me quita la pelota de la cabeza… chocamos los dos y caímos dentro del arco. Me quería morir. Me dije la p… que lo parió… era gol. Ahí terminó el partido y la prueba para mí.

Volviendo a la cruda realidad tenía que seguir estudiando y mi madre respiró tranquila sabiendo que no tenía un futbolista en la familia y que no dejaría los estudios.

 

Pero a los pocos años vino un duro golpe, San Lorenzo no podía con Argentinos Juniors y se iba a la B. Yo estaba en casa escuchándolo por radio en el comedor y mi padre se reía. Cómo me dolió. Quería llorar de impotencia. Ver a mi padre que no se conmovía por mi tristeza y encima se reía porque él pensaba que yo no podía estar triste por un partido de fútbol. ¿Cómo le explico a ese sujeto lo que significa ser hincha de fútbol, cómo le explico lo que significa para mí ser de San Lorenzo?.

Me acuerdo que en la TV pasaban la noticia una y otra vez y en los días sucesivos incluso hubo un grupo de gente que fue a un programa de televisión a decir que San Lorenzo debería desaparecer. Me dije: “Estos están locos…”

Unos días antes de comenzar el campeonato de 1ºB, lo vi a Nimo (se acuerdan?) en un programa de Sofovich, decir que San Lorenzo estaba armando un gran equipo,… y no se equivocó.

Yo seguía escuchándolo por radio, aunque me empecé a animar a ir a la cancha. No tenía un peso y mi viejo nunca me daba guita para ir a un partido. Pero el destino me tenía guardado una sorpresa. Yo vivía muy cerca de la cancha de Vélez y como era socio por entonces, me lo conocía de memoria. Así que colarme para ver un partido de San Lorenzo, no debería ser muy difícil.

La primera vez me metí por los terrenos debajo de la autopista, saltaba el muro y ya estaba dentro… luego subía las escaleras de la platea y listo. Pero en los partidos siguientes se fue poniendo más complicado. A veces entraba al club con mi carnet de socio y me metía por las escaleras que hay debajo de la popular, donde están las piletas, … saltaba por donde está una de las columnas de iluminación del estadio y ya estaba en la popular. ¡¡Qué grande!!

Seguían pasando los partidos y yo gozaba disfrutando de ser los primeros y de que faltaba poco para volver a primera. Me emocionaba de las noticias que aparecían en la tele de que San Lorenzo era un fenómeno social… que era increíble… que batía todos los récords incluso que llevaba más gente que cualquier equipo de 1º.

Entonces sucedió algo impensable. Mi viejo me llevó a la cancha con mi hermano, que también era del ciclón pero mucho menos fana que yo. Fuimos a la cancha de Velez, en la platea Sur alta. Jugabamos contra Almirante Brown y cada vez que atacaba San Lorenzo yo me levantaba del asiento a punto de gritar el gol. Mi viejo era un pesado, siempre me decía que me tranquilizara, pero yo no podía. La cancha estaba llena y yo no podía evitar la emoción de estar ahí.

Fueron pasando los partidos. Llegaba la definición del campeonato. Yo me seguía colando en Velez cada vez que jugabamos de local ahi. Llegó el partido contra El Porvenir… el estadio estaba llenísimo. Yo no sabía si me iba a poder colar. Al final todo salió bien y pude entrar como tenía previsto, por dentro del club. Estaba en la popular debajo del cartel luminoso y hacía un calor de locos. La gente estaba super apretujada y tuve un momento que me bajó la presión y me tuve que sentar … pero por entre las piernas de la gente no había aire… así que me levanté otra vez y me cambié de popular, … a la tribuna de enfrente, que hacía sombrita. Luego fue el arco donde Insúa metió el penal que nos devolvía a 1º… cómo lo grité… Después el kilombo de la gente subiendose al alambrado… la policía que siempre en estos casos mete la pata… empezó a tirar gases contra la tribuna… Se terminó el partido faltando unos minutos todavía. Yo empecé a escalar la alambrada hasta que salté al terreno de juego… empecé a correr por el campo y terminé en la platea sur baja… ¡qué kilombo de gente!

 

 

Me acuerdo que ya estando en la platea baja di un paso en falso y me caí hacia atrás. Un muchacho que estaba allí mismo, se giró y me dijo: “…parate despacio… no te vuelvas loco…..” Eso me tranquilizó porque pensaba que se me iba a caer toda la gente encima.

Pude ver cómo la policía desde el campo de juego tiraba los gases contra la popular… y un muchacho joven en lugar de salir corriendo, fue a recoger la granada y se la devolvió a la policía lanzandosela de nuevo… la gente lo aplaudía… ¡increíble!

Al final pude salir de la cancha por un pasillo y con los ojos llenos de lágrimas por los gases lacrimógenos que había tirado la policía.

Esta historia continúa, año tras año… aún sigo a San Lorenzo en cada partido, aunque ya no estoy cerca ni lo puedo ir a ver. Desde 1990 que vivo en España, primero en Barcelona y luego desde hace 8 años en Tenerife. Pero me sigo emocionando con cada vuelta olímpica, con cada cantito de la hinchada.

Desde hace mucho que lo veo por internet. Y sigo muy de cerca todo lo que se está armando para la vuelta a Boedo. Estoy seguro que se va a conseguir.

Acabo de ver unos videos que muestran la historia de San Lorenzo, el video que se presentó a la Legislatura Porteña por el tema de la Vuelta a Boedo.

…no puedo evitar emocionarme…
…desde lejos, aún me emociono…

No sé si alguien va a leer este post, que me salió larguísimo, pero si alguien lo lee… le quiero decir una sola cosa:

si puedes pensarlo… Puedes hacerlo

Si todos pensamos que la Vuelta es posible… Se hará realidad.

Alejandro

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1 Response to “del foro de mundo azulgrana.”


  1. noviembre 14, 2013 en 11:49 pm

    Hola mickcuervo, no se si podrás leer mi respuesta, pero no puedo dejar de comentar tu relato, es sencillamente emocionante pensar que un año después de tu comentario se sancionara finalmente la ley de restitución histórica, hoy andaba buscando algunos recuerdos del último partido jugado en el wembley porteño y me topé con tu historia, hoy es 15 de noviembre, y se cumple un aniversario de esta fecha tan importante y que le da el final feliz a tu narración. Espero que desde la distancia, o no, seas feliz y sepas que hoy, hace un año, volvimos a Boedo.


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