04
Dic
10

reportaje al gringo scotta

“En San Lorenzo nunca me abrieron las puertas”
(Entrevista de la edición impresa 217 de la REVISTA EL CICLON))
Con decir “el Gringo” alcanza para que el Cuervo de ley lo reconozca. Si a eso le agregamos que tiene el récord de 60 goles convertidos en una temporada, que llegó a los 140 gritos vestido de azulgrana y conquistó tres títulos en Boedo, ya no hay dudas sobre qué personaje se esconde detrás de este mano a mano exclusivo.

por Aquiles Furlone
Por elección propia, su rostro se ve rara vez en la platea del Nuevo Gasómetro. Por decisión de los que tienen que decidir, el suyo parece ser otro caso de aquellos mitos del fútbol a los que el fútbol optó por darle la espalda. Pero el hincha genuino, ese que hoy sufre de verdad y que en su época supo disfrutar sus goles, jamás olvida. Para ellos, esta entrevista con Héctor Scotta, quien recorre sus momentos de gloria, recuerda con nostalgia al querido Gasómetro y no deja de pegar unos palitos a quienes cree que lo merecen. 

-En la última fecha que San Lorenzo jugó de local se lo vio en la cancha, algo que por lo general no sucede ¿Por qué?
-No se me da por ir, no me llama mucho la atención y por eso no me dan muchas ganas. Ese día fui porque le hacían el homenaje al Lobo (Fischer), que es un amigo, y quise estar a su lado, nada más.

-¿Tampoco mira fútbol en su casa?
Sí, y bastante. Consumo mucho fútbol por televisión. Preferentemente del europeo, que me gusta más. Fundamentalmente miro al Barcelona, para divertirme y disfrutar.
-Después de retirado, ¿trabajó en San Lorenzo alguna vez?
-No
-¿No quiso o nunca se lo ofrecieron?
No me lo ofrecieron jamás. Estuve mucho tiempo luchando para mí y para otros ex jugadores que tanto le dieron a San Lorenzo, pero nunca nos abrieron las puertas. Espero que alguna vez se acuerden. Yo voy a seguir sentado esperando…
-¿Le pasó sólo con la actual directiva o con todas?
– Con todas. Los dirigentes nunca se han acordado de los grandes jugadores, muchos de los cuales actualmente podrían estar trabajando en inferiores, como ocurre en otros clubes. Uno va a San Lorenzo y encuentra trabajando a gente identificada con otra camiseta. Yo creo que eso debería ser distinto.
-¿A usted le gustaría hacer un trabajo de ese estilo?
-Claro, me encantaría. Yo no tengo carnet, no lo saqué porque no me interesaba ser director técnico, pero tuve escuelita durante mucho tiempo y considero que algo sé. Me gustaría hacer un trabajo de base, no sólo entrenar si no también recorrer el país, buscar chicos en el Interior. Fijate que en Capital y Gran Buenos Aires ya no hay lugar para que un chico se dedique a jugar a la pelota. Se terminaron por completo los potreros, algo que en el Interior todavía se encuentra. Y eso se lo están perdiendo los clubes de acá, sino no se entiende que cada vez haya más casos de pibes que se van a Europa a los 14 o 15 años sin pasar por ninguna institución argentina.
-¿Cuánto valdría hoy un delantero como el mejor Scotta?
-(risas). La verdad, no habría precio. Por la cantidad de goles, fundamentalmente. La vida va cambiando, pero realmente yo estoy contento porque el fútbol me dio todo lo que tengo.
¿Cómo fue aquello de marcar 60 goles en una temporada, hito que usted logró en 1975?
La verdad, no se bien, porque si te fijás, aquel fue un equipo de mitad de tabla y nada más. Pero las ganas de un goleador están siempre latentes y aparte tenía como puntero izquierdo a un fenómeno como el Negro Ortíz, que ni me tenía que mirar parar saber dónde tirarme la pelota. Hay muchos grandes jugadores de hoy en día, como Riquelme, que me hubieran hecho hacer muchos goles más. De todos modos no me puedo quejar ya que tuve grandes pasadores como el propio Ortíz, Veglio, Telch, García Ameijenda o Chazarreta.
-¿Fue ese su mejor año?
Sí, porque en el ‘72 jugué solamente 18 partidos y me fracturé. Y pensar que muchos decían que yo no iba a poder volver a jugar…
-¿Cuál fue el mejor San Lorenzo que integró?
-Todos fueron bastante buenos. El del ‘72 fue notable y el del ‘74 no tenía tan buen fútbol pero sí muchísimas ganas y un gran temple.
-¿Cómo ve el presente y el futuro del club?
-Futbolísticamente, mal. No hay grandes figuras y el actual es un equipo mediocre al que le faltan muchos jugadores de jerarquía. Después, al club en general no lo veo muy bien. Ahora espero que el que llegue ponga toda la energía en darle lo mejor a San Lorenzo, en hacer algo por el socio, porque la verdad, uno va cada tanto y no ve muchos cambios.
¿Cómo se sentía jugar en el Viejo Gasómetro?
-Eso no se puede contar, hay que haberlo vivido. La cancha tenía mucha madera, mucho fierro, entonces en el vestuario se sentía todo. Además tenías a la gente casi al lado. Ibas entrando en clima mientras te cambiabas. Como el Gasómetro no hubo nada igual…
Como el Gringo, jamás habrá otro como él.
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