08
Abr
10

Bueno recordarlo.

La pecheada, ese mal universal (?). La pelota, la caprichosa, la tontona (?), hoy se va hasta el Estadio Antonio Vespucio Liberti y se congela en el pecho de once jugadores con la banda roja que decían representar a River. El turno entonces para el fatídico o glorioso, según por donde se mire, 8-M.

La historia es bastante reciente y no merece ser contada (?) pero acá vamos. Por la Copa Libertadores de 2008, cuando la Libertadores la jugaban equipos de verdad (?), por los Octavos de Final debían enfrentarse el River de Diego Pablo Simeone frente al San Lorenzo de Ramón Angel Díaz. River integraría el Grupo 5 junto a San Martín de Porres, Universidad Católica y América de México. Arrancó con todo el Millo, 0-2 con los peruanos, luego ganaría tres partidos consecutivos que básicamente le darían la clasificación, jugaría un partidazo en México perdiendo por 4-3 donde hubo goles de Archubi, Abreu, Salvador Cabañas y demás gente con problemas (?) y finalmente golearía por 5-0 al San Martín del Porro para lograr la clasificación en el primer lugar. Por su parte, San Lorenzo integraría el Grupo 1 junto a Potosí, Cruzeiro y Caracas. Los buenos resultados ante los bolivianos y la victoria contra los caraqueños acá le alcanzaron al Ciclón para pasar de ronda, Cruzeiro había clasificado en el primer lugar. La cuestión es que el choque de la siguiente fase era el superclásico copero del fútbol argentino (?).

El miércoles 30 de abril se jugó el partido de ida en el Bajo Flores. Sería el segundo partido de ese año entre millonarios y cuervos – modo Crónica off – ya que por el campeonato se habían enfrentado en Núñez y había ganado el local cómodamente con goles de Falcao y Abelairas. En ese partido, Andrés D´Alessandro había salido a los pocos minutos por una lesión ganándose la reprobación de la gente de San Lorenzo. El partido de River en el primer chico fue pobrísimo, San Lorenzo fue bastante superior y ganaba con justicia con el gol de su ídolo, Andrés Silvera (?). Luego lo empataría Falcao y sobre el final en una jugada algo dudosa Alexis Sánchez cometió penal y A-drián Gon-zá-lez laputaqueteparió (?) de penal a poco del final sellaría la victoria de San Lorenzo, totalmente merecida. Todo debía definirse unos días más tarde en el Monumental.

San Lorenzo de Almagro : Agustín Orión; Hernán Adrián González, Sebastián Méndez, Gastón Aguirre y Diego Placente; Diego Rivero, Juan Manuel Torres, Walter Acevedo y Andrés D’Alessandro; Gonzalo Bergessio y Néstor Andrés Silvera.
Suplentes: Nereo Champagne, Jonathan Bottinelli, Pablo Alvarado y Juan Carlos Menseguez. DT: Ramón Díaz.

River Plate: Juan Pablo Carrizo; Paulo Ferrari, Gustavo Cabral, Eduardo Tuzzio y Cristian Villagra; Augusto Fernández, Oscar Ahumada, Matías Abelairas y Rodrigo Archubi; Radamel Falcao García y Washington Sebastián Abreu.
Suplentes: Juan Marcelo Ojeda, Nicolás Sánchez, Leonardo Ponzio y Mauro Rosales. DT: Diego Simeone.

Goles
: PT, 27m Néstor Andrés Silvera (SLA), 30m Radamel Falcao García, de cabeza (RP) y ST, 42m Hernán Adrián González, de penal (SLA).

Cambios: ST, al inicio Bernardo Romeo por Néstor Andrés Silvera (SLA), 17m Diego Buonanotte por Rodrigo Archubi (RP), 26m Santiago Hirsig por Walter Acevedo (SLA), 29m Alexis Sánchez por Augusto Fernández (RP), 36m Ariel Ortega por Washington Sebastián Abreu (RP) y 45m Cristian Tula por Diego Rivero (SLA).

Amonestados: PT, 35m Néstor Andrés Silvera (SLA) y Eduardo Tuzzio (RP), ST, 20m Diego Rivero (SLA) y 21m Matías Abelairas (RP). Expulsados: no hubo.

Arbitro: Héctor Baldassi.

Cancha: Estadio “Nuevo Gasómetro” Pedro Bidegain.
Público: 47.000. Hinchas que no putean en la parcialidad local: 5 (?)

Las entradas para la vuelta se agotaron rápidamente. El juego verbal con Ramón en la vereda de enfrente fue el deleite de los medios periodísticos que más que analizar cómo podría plantearse el partido se iba detrás de alguna declaración inducida para generar quilombo. Igual como al riojano no le cuesta nada meter algún bombazo, condicionó a la terna arbitral, encabezada por Pezzotta. Y lo que pasó ese 8 de mayo será difícil de olvidar. La explicación racional no existe, científica menos. Todo hay que explicarlo bajo la particular, subjetiva y misteriosia subjetividad pechística (?).

Porque en este caso además, la pecheada es distinguible para el ojo común (?). Cualquiera que haya visto el partido puede darse cuenta el momento exacto en el que sobreviene el terrible cagazo sobre los jugadores de River y todo termina como termina. Pero volvamos. River en la semana venía de perder con Boca, como para ir matizando un poco la cosa (?). Simeone había cambiado el equipo y sacó a Ortega y Alexis Sánchez. También lo sacó a Archubi y lo puso a Buonanotte. San Lorenzo venía de jugar un partidazo en La Plata ante Gimnasia y estaba peleando del torneo local. Ramón solamente había pensando en una variante: Bottinelli en lugar de Gastón Aguirre. Es que esta era la época en la cual Falcao se acariciaba con todo el plantel del Ciclón y al colombiano había que hacerle sentir el rigor.

Apenas arrancó el partido, D´Alessandro se hizo de la pelota. Jugó, corrió, distribuyó, pateó al arco. De movida el Cabezón quería demostrar que los silbidos, puteadas y su “amor” por River no lo afectarían en el juego, sobre todo con el peso de ese fallido partido anterior en esa misma cancha por el Clausura. River enseguida contestó con una jugada entre Falcao y Abreu que terminó con el gol del segundo pero Pezzotta cobró un off side de Carlos Peucelle (?) y lo anuló. El clima en la cancha se podía tocar casi. Luego River tendría un tiro libre, Abelairas buscaría a Falcao pero el colombiano no la tocaría, Orión tampoco y adentro, 1-0 para River. Y delirio porque con eso alcanzaba. Y más nerviosismo aun. San Lorenzo nunca se achicó igual. Cuando más complicada la tuvo, más mordía. Claro que el entusiasmo no era comprendido de igual manera por todos y el Burrito Rivero se hizo echar tontamente. Sí, el Rivero que hoy es ídolo (?). Con un jugador menos, con Buonanotte y un buen partido y además la peligrosidad de Falcao, el Ciclón la tenía complicada.

River Plate: Juan Pablo Carizo; Paulo Ferrari, Gustavo Cabral, Eduardo Tuzzio (capitán) y Cristian Villagra; Augusto Fernández, Oscar Ahumada, Matías Abelairas y Diego Buonanotte; Radamel Falcao García y Washington Sebastián Abreu.
Suplentes: Juan Marcelo Ojeda, Danilo Gerlo, Leonardo Ponzio, Ariel Ortega y Andrés Ríos. DT: Diego Simeone.

San Lorenzo de Almagro: Agustín Orión; Hernán Adrián González (capitán), Sebastián Méndez, Jonathan Bottinelli y Diego Placente; Diego Rivero, Juan Manuel Torres, Walter Acevedo y Andrés D’Alessandro; Néstor Andrés Silvera y Gonzalo Bergessio.
Suplentes: Nereo Champagne, Germán Voboril, Juan Carlos Menseguez y Bernardo Romeo. DT: Ramón Díaz.

Goles: PT, 11m Matías Abelairas, de tiro libre (RP), ST, 16m Washington Sebastián Abreu, de penal (RP), 24m y 27m Gonzalo Bergessio (SLA).

Cambios: ST, al inicio Gastón Aguirre por Sebastián Méndez (SLA), 18m Mauro Rosales por Augusto Fernández (RP), 19m Pablo Alvarado por Walter Acevedo (SLA), 28m Alexis Sánchez por Cristian Villagra (RP) y 31m Santiago Hirsig por Néstor Andrés Silvera (SLA).

Amonestados: PT, 9m Washington Sebastián Abreu (RP), 14m Diego Rivero (SLA), 18m Agustín Orión (SLA), 22m Cristian Villagra (RP), ST, 6m Walter Acevedo (SLA), 7m Oscar Ahumada (RP), 8m Augusto Fernández (RP), 21m Eduardo Tuzzio (RP), Andrés D’Alessandro (SLA) y Juan Pablo Carrizo (RP), 26m Mauro Rosales (RP), 29m Alexis Sánchez (RP), 31m Gonzalo Bergessio (SLA) y 32m Radamel Falcao García (RP).

Expulsados: PT, 41m Diego Rivero, por doble amonestación (SLA); ST, 13m Jonathan Bottinelli SLA), por agresión a Radamel Falcao García, y 46m Eduardo Tuzzio (RP), por ley de último recurso al cometerle falta a Juan Manuel Torres.

Cancha: Estadio “Monumental” Antonio Vespucio Liberti.
Público: 57.000. Recaudación: $ 1.794.675 pesos

Arbitro: Sergio Pezzotta.

Así se fueron al descanso, con River clasificando en un típico partido de copa, jugado a regañadientes. A los 16 minutos del complemento la cosa parecía que tomaba un curso definitivo. Bottinelli en el área le aplicó un increíble codazo a Falcao que significó de un saque: penal y posterior gol y expulsión dejando a su equipo dos goles abajo con dos jugadores menos. En este punto del partido, D´Alessandro se había olvidado de jugar y solo buscaba pudrirla con lo pibe (?). Se trenzaban por acá, por allá, conatos de boxeo en cada cacho de césped, malalechez manifiesta, todo era un deleite para quienes amamos este deporte (?).

Y en el medio de este maremagnum de violencia sin sentido y muestras de hombría berreta a sabiendas de que efectivamente en el cuaderno de los sopapos está la birome a mano pero nadie se anima a anotar nada (?), los jugadores de River se achicaron así mirá. Sí, así. Se metieron los mocos para adentro, se cagaron en las patas, tuvieron miedo, pánico, temor, cagazo, espanto, ganas de salir corriendo a la casa. Y jugaron como nenas. San Lorenzo lo empujó con 9, se lo llevó por delante, le mostró los dientes, los tapones de los botines y el amor propio que este grupete de jugadores, sacando alguna honrosa excepción, jamás tendrán el gusto de tener. Y Gonzalo Bergessio, un 9 con huevos pondría primero el descuento. Y con el 2-1 lo que se intuía que podía pasar, pasó. La fatalidad para unos, la gloria para otros. San Lorenzo, equipo que ha sufrido duramente en su historia la paternidad riverplatense se tomaba una revancha inolvidable. Un corner, Bergessio, empate, delirio. River 2-San Lorenzo 2, quedaban unos minutos, pero todo ya estaba resuelto.

River mitigaría un poquito el incendio con un titulito de los que gana cualquiera en el medio argentino, el último ganado por la institución de la mano de Diego Simeone. San Lorenzo pagaría quizás tanto placer frente a los ecuatorianos de la Liga de Quito jueguito en el área de Orión mediante. Pero esta edición de la Copa dejaría esta pecheada inconcebible, esta puñalada directa al corazón de los hinchas de River que no tiene olvido. Hinchas que vieron pasmados como se escapaba esta clasificación gracias a un grupo de fóbicos (?). Hinchas que encima tuvieron que aguantar a algún infame declarar cuestiones relativas al silencio y a la atrocidad (?). Hinchas que vieron como los hinchas rivales, los de San Lorenzo, festejaban uno de los hitos deportivos de su historia, más allá de sus títulos. Pero, más allá de algún heroísmo de turno, que curiosamente tuvo como abanderados a dos productos típicos riverplatenses como D´Alessandro y Ramón Díaz, esta fue una pecheada hecha y derecha, de las más flagrantes que alguna vez se han visto.

fuente: http://www.la-redo.net/grandes-pecheadas-de-la-historia-capitulo-9-19137/

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